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La ganadería vuelve a ser negocio en Pergamino y la región
MEDIO DEL CAMPO

La ganadería vuelve a ser negocio en Pergamino y la región

Con precios en alza, buena disponibilidad forrajera y reglas más claras, el 2025 confirmó el cambio de tendencia para los productores ganaderos. Gonzalo Lecumberri dialogó con DiarioNucleo.com y sostuvo que la producción del año pasado ilusiona al sector de cara al 2026.

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La ganadería argentina atraviesa uno de sus mejores momentos de las últimas décadas y el 2025 se consolida como un punto de inflexión para el sector. Así lo asegura el productor ganadero de Pergamino, Gonzalo Lecumberri, quien destacó que durante el año se dio una combinación poco frecuente pero decisiva: precio, pasto y políticas, a las que las bautizó como las “tres P” que explican la recuperación del negocio.

“Arrancamos el año con fuertes subas de precio en el primer trimestre. Ya agarramos un precio interesante en ese momento”, explica Lecumberri. Tras una etapa de moderación y estabilidad a mitad de año, el mercado volvió a mostrar una marcada firmeza hacia noviembre. “Después hubo una nueva aceleración en el precio en noviembre. En definitiva, el año fue excelente”, resumió.

El clima jugó a favor

Las lluvias estuvieron por encima del promedio, pero con una característica clave que fue su buena distribución a lo largo del año. “Lo mejor de todo fue que fueron bien espaciadas, con lo cual siempre hubo agua en todos los meses, incluso en invierno, algo atípico”, señaló el productor.

A esto se sumaron temperaturas moderadas que derivaron en un invierno particularmente benévolo. “Al salir del invierno parecía que ya estábamos en plena primavera”, contó Lecumberri, quien también destacó que la generación de reservas forrajeras comenzó mucho antes de lo habitual. “Apenas comenzaba la primavera se empezó a enrollar para generar reservas, cosa que es rara porque normalmente lleva un par de meses después del invierno”.

Los campos naturales también mostraron una recuperación notable: “No fueron pastoreados a fondo porque no hubo necesidad, con lo cual enseguida se han recuperado”.

El precio y el impulso del mercado internacional

En materia de precios, el contexto internacional fue determinante. “Hay una tendencia en el mundo a que el precio de la carne vacuna se ha incrementado en promedio alrededor de un 30%”, señaló Lecumberri. 

Y añadió: “Cuando vos volvés a insertarte en el sistema, al abrir las exportaciones y bajar o cancelar aranceles, eso repercute inmediatamente”, sostiene. A esto se suma una demanda global firme frente a una oferta mundial estancada, lo que potencia el valor del producto argentino.

Políticas que cambiaron el rumbo

Para el productor pergaminense, el cambio de reglas fue clave. “La apertura, la baja de retenciones o derechos de exportación permitió la apertura de mercados”, afirmó. Además, destacó el buen estatus sanitario y la calidad del producto nacional: “Sanitariamente estamos muy bien y la calidad de la carne argentina es, indudablemente, la mejor”.

Incluso mencionó avances novedosos, como las primeras exportaciones de ganado en pie, que podrían modificar una característica histórica del país. “Si esta política comercial sigue hacia adelante, el peso de faena en la Argentina va a ir incrementándose”, anticipó y explicó que con un mismo animal se va a poder producir más kilos de carne para el mercado interno y externo”.

Consumo firme y expectativas positivas

Pese a las dificultades económicas de los consumidores, el consumo interno muestra signos de recuperación. “En noviembre hubo un incremento con respecto al año pasado y estamos llegando nuevamente a los 50 kilos per cápita anuales”, precisó el productor ganadero.

Y también añadió que, de cara al futuro, las proyecciones siguen siendo alentadoras. “Siempre que se mantenga esta política, va a ser un año bueno”.

Una ganadería que vuelve a ilusionar

Como balance final, Lecumberri no ocultó su entusiasmo: “Esto genera una gran motivación para seguir trabajando. Después de muchos años empiezo a ver una realidad esperanzadora; ya no es una promesa, es una realidad”.

Para finalizar, dejó una reflexión contundente sobre el rol del sector: “Durante décadas el stock estuvo estancado por malas políticas. Pensar que pisándole la cabeza al ganadero la gente va a comer carne barata es totalmente equivocado porque la industria de la carne da muchísimos puestos de trabajo y no podemos estar aislados del mundo”.

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